ARCADI OLIVERES – FRAGMENTO DE CONFERENCIA Publicado el 03.01.11

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jueves, 3 de febrero de 2011

Reflexiones de Fidel Castro

La grave crisis alimentaria

Hace solo 11 días, el 19 de enero, bajo el título de “Es hora ya de 
hacer algo”, escribí:

“Lo peor es que en gran parte las soluciones dependerán de los países 
más ricos y desarrollados, quienes llegarán a una situación que 
realmente no están en condiciones de enfrentar sin que se les derrumbe 
el mundo que han estado tratando de moldear…

“No hablo ya de guerras, cuyos riesgos y consecuencias han transmitido 
 personas sabias y brillantes, incluidas muchas norteamericanas.

“Me refiero a la crisis de los alimentos originada por hechos 
económicos y cambios climáticos que aparentemente son ya irreversibles 
como consecuencia de la acción del hombre, pero que de todas formas la 
mente humana está en el deber de enfrentar apresuradamente.

“Los problemas han tomado cuerpo ahora de súbito, a través de 
fenómenos que se están repitiendo en todos los continentes: calores, 
incendios de bosques, pérdidas de cosechas en Rusia [...] cambio 
climático en China [...] pérdidas progresivas de las reservas de agua 
en el Himalaya, que amenazan India, China, Pakistán y otros países; 
lluvias excesivas en Australia, que inundaron casi un millón de 
kilómetros cuadrados; olas de frío insólitas y extemporáneas en Europa 
[...] sequías en Canadá; olas inusuales de frío en ese país y en 
Estados Unidos…”

Mencioné igualmente las lluvias sin precedentes en Colombia, Venezuela 
y Brasil.

Informé en aquella Reflexión que “Las producciones de trigo, soya, 
maíz, arroz, y otros numerosos cereales y leguminosas, que constituyen 
la base alimenticia del mundo -cuya población asciende hoy, según 
cálculos a casi 6 900 millones de habitantes, ya se acerca a la cifra 
inédita de 7 mil millones, y donde más de mil millones sufren hambre y 
desnutrición- están siendo afectadas seriamente por los cambios 
climáticos, creando un gravísimo problema en el mundo.”

El sábado 29 de enero el boletín diario que recibo con noticias de 
Internet, reprodujo un artículo de Lester R. Brown publicado en el 
sitio web Vía Orgánica, fechado el 10 de enero, cuyo contenido, a mi 
juicio, debe ser ampliamente divulgado.

Su autor es el más prestigioso y laureado ecologista norteamericano, 
quien ha venido advirtiendo el efecto dañino del creciente y cuantioso 
volumen de CO2 que se viene lanzando a la atmósfera. De su bien 
fundamentado artículo, tomaré solo párrafos que explican de forma 
coherente sus puntos de vista.

“Al comenzar el nuevo año, el precio del trigo alcanza niveles sin precedentes…

“…la población mundial, casi se ha duplicado desde 1970, aún seguimos 
creciendo a un ritmo de 80 000 000 de personas cada año. Esta noche, 
habrá 219 000 bocas más que alimentar en la mesa y muchas de ellas se 
encontrarán con los platos vacíos. Otras 219 000 se sumarán a nosotros 
mañana por la noche. En algún momento este crecimiento incesante 
comienza a ser demasiado para las capacidades de los agricultores y 
los límites de los recursos terrestres e hídricos del planeta.

“El aumento en el consumo de carne, leche y huevos en los países en 
desarrollo que crecen rápido no tiene precedentes.

“En los Estados Unidos, donde se cosecharon 416 000 000 de toneladas 
de granos en 2009, 119 000 000 de toneladas se enviaron a las 
destilerías de etanol a fin de producir combustible para los 
automóviles. Eso bastaría para alimentar a 350 000 000 de personas al 
año. La enorme inversión de los Estados Unidos en las destilerías de 
etanol crea las condiciones para la competencia directa entre los 
automóviles y las personas por la cosecha de granos mundial. En 
Europa, donde buena parte del parque automotor se mueve con 
combustible diesel, existe una demanda creciente de combustible diesel 
producido a partir de plantas, sobre todo a partir del aceite de colza 
y de palma. Esta demanda de cultivos portadores de aceite no solo 
reduce la superficie disponible para producir cultivos alimentarios en 
Europa, sino que también acelera el desbroce de los bosques tropicales 
en Indonesia y Malasia a favor de las plantaciones productoras de 
aceite de palma.

“…el crecimiento anual del consumo de granos en el mundo desde un 
promedio de 21 000 000 de toneladas anuales en el período de 1990 a 
2005 ascendió hasta  41 000 000  de toneladas al año en el período 
2005 a 2010. La mayor parte de este salto enorme puede atribuirse a la 
orgía de inversiones en destilerías de etanol en los Estados Unidos 
entre 2006 y 2008.

“Al propio tiempo que se duplicaba la demanda anual de crecimiento de 
granos, surgían nuevas limitaciones por el lado de la oferta, 
inclusive cuando se intensificaban aquellas de larga data como la 
erosión de los suelos. Se calcula que la tercera parte de las tierras 
cultivables del mundo pierden la capa vegetal más rápido que el tiempo 
que se necesita para la formación del suelo nuevo a través de los 
procesos naturales, perdiéndose así su productividad inherente. Están 
en el proceso de formación dos grandes masas de polvo. Una se extiende 
por el noroeste de China, el oeste de Mongolia y el Asia Central; la 
otra se ubica en el África Central. Cada una de ellas es mucho mayor 
que la masa de polvo que afectó a los Estados Unidos en el decenio de 1930.

“Las imágenes de satélite muestran un flujo constante de tormentas de 
polvo que parten de estas regiones y generalmente cada una de ellas 
transporta millones de toneladas de capa vegetal valiosa.

“Mientras tanto, el agotamiento de los acuíferos reduce rápidamente la 
extensión de las áreas irrigadas de muchas partes del mundo: este 
fenómeno relativamente reciente es propiciado por el empleo a gran 
escala de las bombas mecánicas para extraer el agua subterránea. En la 
actualidad, la mitad de la población del mundo vive en países donde 
los niveles freáticos descienden a medida que el bombeo excesivo agota 
los acuíferos. Una vez que se agota un acuífero hay que reducir 
necesariamente el bombeo según el ritmo de reposición si no se quiere 
que se convierta en un acuífero fósil (no renovable), en cuyo caso el 
bombeo cesará totalmente. Pero más tarde o más temprano los niveles 
freáticos descendentes se traducen en una elevación de los precios de 
los alimentos.

“Las extensiones irrigadas disminuyen en el Oriente Medio, sobre todo 
en Arabia Saudita, Siria, Iraq y posiblemente Yemen. En Arabia 
Saudita, que dependía totalmente de un acuífero fósil hoy agotado para 
su autosuficiencia en cuanto al trigo, la producción experimenta una 
caída libre. Entre 2007 y 2010, la producción de trigo saudita 
descendió en más de dos tercios.

“El Medio Oriente árabe es la región geográfica donde las escaseces de 
agua crecientes provocan la mayor reducción de la cosecha de granos. 
Pero los déficit de agua realmente elevados están en la India donde 
según las cifras del Banco Mundial hay 175 000 000 de personas que se 
alimentan de granos producidos mediante el bombeo excesivo [...] En 
los Estados Unidos, el otro gran productor de granos del mundo, se 
reduce el área irrigada en estados agrícolas fundamentales como 
California y Texas.

“El ascenso de la temperatura también hace que resulte más difícil 
aumentar la cosecha mundial de granos con la rapidez suficiente para 
ir a la par del ritmo sin precedentes de la demanda. Los ecologistas 
que se ocupan de los cultivos tienen su propia regla generalmente 
aceptada: por cada elevación de un grado Celsio en la temperatura por 
encima del nivel óptimo durante la temporada de crecimiento cabe 
esperar un descenso del 10% en el rendimiento de los granos.

“Otra tendencia emergente que amenaza a la seguridad alimentaria es el 
derretimiento de los glaciares de montañas. Esto es especialmente 
preocupante en los Himalayas y la meseta del Tibet, donde el hielo que 
se derrite procedente de los glaciares alimenta no solo a los grandes 
ríos de Asia durante la estación seca como el Indo, el Ganges, el 
Mekong, el Yangtzé y el Amarillo sino también los sistemas de regadío 
que dependen de estos ríos. Sin este derretimiento de los hielos la 
cosecha de granos experimentaría una gran caída y los precios 
ascenderían proporcionalmente.

“Por último, y a largo plazo, los casquetes de hielo que se derriten 
en Groenlandia y el oeste de la Antártica, unido a la expansión 
térmica de los océanos, amenaza con elevar el nivel del mar hasta seis 
pies durante este siglo. Incluso una elevación de tres pies provocaría 
la inundación de las tierras arroceras de Bangladesh. También dejaría 
bajo agua a buena parte del Delta del Mekong, donde se produce la 
mitad del arroz de Viet Nam, el segundo exportador de arroz del mundo. 
En total, hay aproximadamente 19 deltas fluviales productores de arroz 
en Asia donde las cosechas se reducirían considerablemente a causa de 
la elevación del nivel del mar.

“La inquietud de estas últimas semanas es sólo el principio. Ya no se 
trata de un conflicto entre grandes potencias fuertemente armadas sino 
más bien de mayores escaseces de alimentos y precios ascendentes de 
los productos alimentarios (y del trastorno político a que esto 
conduciría) que amenazan a nuestro futuro mundial. A no ser que los 
gobiernos procedan pronto a revisar las cuestiones de seguridad y 
desvíen los gastos de usos militares hacia la mitigación del cambio 
climático, la eficiencia hídrica, la conservación de los suelos y la 
estabilización demográfica, según toda probabilidad el mundo 
enfrentará un futuro de más inestabilidad climática y volatilidad de 
los precios de los alimentos. Si se siguen haciendo las cosas como 
hasta ahora, los precios de los alimentos solo tenderán a subir.”

El orden mundial existente lo impuso Estados Unidos al final de la 
Segunda Guerra Mundial, y reservó para sí todos los privilegios.

Obama no tiene forma de administrar la olla de grillos que han creado. 
Hace unos días se derrumbó el gobierno de Túnez, donde Estados Unidos 
había impuesto el neoliberalismo y estaba feliz de su proeza política. 
La palabra democracia había desparecido del escenario. Es increíble 
como ahora, cuando el pueblo explotado derrama su sangre y asalta las 
tiendas, Washington expresa su felicidad por el derrumbe. Nadie ignora 
que Estados Unidos convirtió a Egipto en su aliado principal dentro 
del mundo árabe. Un gran portaaviones y un submarino nuclear, 
escoltados por naves de guerra norteamericanas e israelitas, cruzaron 
por el Canal de Suez hacia el Golfo Pérsico hace varios meses, sin que 
la prensa internacional tuviera acceso a lo que allí ocurría. Fue el 
país árabe que más suministros de armamentos recibió. Millones de 
jóvenes egipcios padecen el desempleo y la escasez de alimentos 
provocada en la economía mundial, y Washington afirma que los apoya. 
Su maquiavelismo consiste en que mientras suministraba armas al 
gobierno egipcio, la USAID suministraba fondos a la oposición. ¿Podrá 
Estados Unidos detener la ola revolucionaria que sacude al Tercer Mundo?

La famosa reunión de Davos que acaba de concluir se convirtió en una 
Torre de Babel, y los estados europeos más ricos encabezados por 
Alemania, Gran Bretaña y Francia, solo coinciden en sus desacuerdos 
con Estados Unidos.

Pero no hay que inquietarse en lo más mínimo; la Secretaria de Estado 
prometió una vez más que Estados Unidos ayudaría a la reconstrucción de Haití.

Fidel Castro Ruz
Enero 30 de 2011
http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2011/01/31/la-grave-crisis-alimentaria/ 

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